Ilustración de tuput
Español
Rajendra I compartió el trono chola con su padre Rajaraja desde 1012 y reinó solo de 1014 a 1044. Su general llevó un ejército hasta el Ganges, y hacia 1025 sus naves capturaron al rey de Kadaram, que los estudiosos identifican con Kedah, en la costa malaya. Las cartas de donación y las inscripciones de templos de padre e hijo muestran cómo pagaba el Estado todo aquello, y las placas de cobre de Leiden, devueltas a India en 2026, registran el monasterio del rey sumatrense en Nagapattinam.
El día noventa y seis del año veintiuno del reinado de Rajaraja, hacia 1006, un grupo de testigos siguió a un elefante alrededor de la aldea de Anaimangalam, en el distrito de Pattanakkarru, en la costa tamil. La orden real les decía que “rodearan al elefante y lo hicieran caminar sobre los límites, plantando piedras y arbustos de kalli, y así establecieran los límites.” El kalli es la euforbia, un arbusto lechoso muy usado para cercas. La aldea se donaba a un monasterio budista de Nagapattinam, y lo había construido un rey extranjero: Sri Maravijayottungavarman, “surgido de la familia Sailendra y señor del país de Srivishaya.” Srivishaya es Srivijaya, la potencia marítima de Sumatra y la costa malaya.
Unos diecinueve años después, el hijo de Rajaraja, Rajendra, envió naves contra ese reino y capturó a su rey, Sangramavijayottungavarman, a quien K. A. Nilakanta Sastri, el historiador de los chola, trata como sucesor del fundador del monasterio, siguiendo al epigrafista Eugen Hultzsch. El artículo anterior de tuput, El emperador que convirtió la bahía de Bengala en un lago chola, es el retrato más breve del padre. Este profundiza en el hijo, la expedición al Ganges, la incursión contra Srivijaya y la administración que las pagó.
El monasterio de un rey sumatrense en Nagapattinam
La carta de donación se conserva en dos juegos de placas de cobre, hoy de vuelta en India (la última sección cuenta cómo). La parte en sánscrito, en la traducción de 1886 publicada por James Burgess, traza el linaje chola desde Manu hasta Sibi, “conservando su vida por el bien de otros.” El juego mayor tiene 21 placas sobre un anillo de bronce que lleva el sello de Rajendra. La lectura de Sastri es que Rajaraja aprobó la donación y su hijo la confirmó tras su muerte y la hizo grabar. El trámite duró más de dos años. El rey dio la orden el día 92 de su año 21, el registro se hizo cuatro días después, y la ejecución se completó el día 113 del año 23. Los contables de 27 aldeas firmaron por sus asambleas, cuenta Sastri.
Nagapattinam era un buen emplazamiento. Sastri señala que los itinerarios del peregrino chino I-tsing lo muestran como el primer puerto continental al que llegaban las naves del este. Los anales de la dinastía Song registran embajadas de un país que los chinos llamaban San-fo-tsi en 1003 y 1008. El estudioso francés Georges Coedès reconoció en las grafías chinas los nombres de dos reyes de Srivijaya, Chudamanivarman y Mara-vijayottunga-varman, y Sastri acepta su conclusión de que San-fo-tsi y el señor de Srivishaya y Kataha de la donación eran un mismo reino.
Doce mil islas y una marina que nadie describe
Los chola eran mucho más antiguos que Rajaraja. El segundo edicto rupestre de Ashoka, en la traducción de Dhammika, los enumera con los pandyas, los satiyaputras y los keralaputras “entre los pueblos más allá de las fronteras” de su dominio.
La propia lista de conquistas de Rajaraja está grabada en los muros del templo de Tanjore. Dedicó la vasija de cobre para su remate el día 275 de su año 25, informa Sastri, y la UNESCO fecha ese año de reinado en 1009 y 1010. La traducción de Hultzsch de una inscripción de su año 29, 1014, dice que su ejército ganó Vengai-nadu, Ganga-padi, Tadigai-padi, Nulamba-padi, Kollam, Kalingam, el país de los sinhalas, “los siete lakshas y medio de Iratta-padi y doce mil islas antiguas del mar.”
Sastri lee las islas como las Maldivas y observa que aparecen solo en las últimas inscripciones de Rajaraja, como la última de sus conquistas. No encontró ningún relato del viaje. Sostuvo, con todo, que la marina que Rajendra usó tan bien se construyó bajo el padre, y comparó a ambos con Filipo de Macedonia y Alejandro.
Sri Lanka figura entre las conquistas de Rajaraja en sus inscripciones de 993, el octavo año del reinado, según el relato de Sastri. La crónica cingalesa nunca menciona esa invasión. Sastri explica que su registro del rey Mahinda V pierde el hilo hacia 991, cuando una revuelta del ejército empujó al rey a las colinas de Rohana. Los chola tomaron el norte y lo convirtieron en una provincia, Mummudi-Chola-mandalam, con Polonnaruwa como capital, rebautizada Jananathamangalam.
Rajaraja nombró heredero a Rajendra en 1012, y Rajendra contó sus años de reinado desde entonces. Sastri toma el año 29, 1014, como el final del reinado de Rajaraja, puesto que sus registros de Tanjore se detienen ahí.
Una medición, un medidor y una auditoría
Sastri fecha el comienzo de la gran medición de tierras en el año 16 de Rajaraja, 1001. El hombre que la llevó a cabo fue un general, Kuravan Ulagalandan, que al parecer se ganó su apellido, “el que midió el mundo,” con esa labor. La medición alimentó un registro de derechos sobre la tierra y de gravámenes, el varippottagam, que funcionarios adiestrados mantenían al día. Sastri lo defendió como un registro cuidadoso de derechos y negó que fuera un instrumento de extorsión.
También dio la otra cara. Ninguna inscripción indica la parte de la cosecha que iba al Estado. Los muchos gravámenes locales adicionales, escribió, daban la impresión de que los impuestos “oprimían bastante al pueblo,” aunque halló que por lo general se pedía antes el consentimiento de los contribuyentes.
Los funcionarios del rey auditaban las finanzas de las asambleas aldeanas y asistían a las reuniones sobre asuntos de peso, como un cambio de reglas o una alteración de derechos sobre la tierra que afectara a los ingresos. Por lo demás, escribe Sastri, las asambleas se dejaban a sí mismas.
Treinta barrios, un niño y una vasija
Uttaramerur, una aldea del actual distrito de Kancheepuram, tiene dos resoluciones de su asamblea brahmán, la sabha, grabadas en piedra en el reinado de un rey chola anterior, Parantaka I. Sastri dice que no conocemos con tanto detalle el funcionamiento de ninguna otra sabha. Los chola no inventaron las asambleas aldeanas, y Sastri observa que una sabha era siempre la asamblea de una aldea brahmán, mientras que el ur era la asamblea más sencilla de los residentes de una aldea y el nagaram la de una ciudad mercantil.
La primera resolución está fechada en el año 12 de Parantaka, 919, y la segunda, una revisión dos años después según la lectura de Sastri, en su año 14, 921. Un funcionario real se sentaba con la asamblea cada vez, con una carta del rey. La aldea se dividía en treinta barrios. La gente de cada barrio escribía en papeletas los nombres de los hombres que reunían los requisitos, y un niño sacaba las papeletas de una vasija. El texto de 919 dice que el niño debía ser uno “que no sabe distinguir ninguna forma.” El de 921 dice uno “que no ve la diferencia (entre las cosas) ni siquiera de día.”
Los límites de edad cambiaron entre ambos. En la traducción de Sastri de 1932, la primera resolución admite a hombres “menores de sesenta y mayores de treinta años.” La revisión dice “menores de setenta y mayores de treinta y cinco,” que es también la cifra en la traducción de R. Nagaswamy. El resumen de ThePrint, que se apoya en Sastri, da de 30 a 60, de modo que circulan ambos pares. El primer par procede de la resolución de 919 y el segundo de la revisión de 921.
Los candidatos de 921 debían poseer más de un cuarto de veli (una medida de tierra) de tierra tributaria, vivir en una casa en su propio solar, conocer el Mantrabrahmana, un texto védico, y tener experiencia en enseñarlo. Un hombre con solo un octavo de veli podía presentarse si conocía un Veda y sabía exponer uno de cuatro comentarios. La regla excluye a quien hubiera servido en un comité y no hubiera presentado cuentas, junto con una larga lista de sus parientes, y también a los ladrones, los violentos, “los que montaron en asnos y los que falsificaron documentos.” Los miembros servían 360 días, y los hallados culpables eran removidos de inmediato.
La regla del Mantrabrahmana hacía que el conjunto de candidatos fuera de brahmanes instruidos, lo que concuerda con la observación de Sastri de que una sabha pertenecía a una aldea brahmán. La resolución de 919 prometía mantenerse “mientras duren el sol y la luna.” Se reescribió en 921 porque, en palabras de Sastri, el intento de dar un lugar a la vez a los barrios y a las calles en los comités “no funcionó.”
El saqueo de Lanka, en palabras de la crónica
Rajendra completó la conquista chola de Lanka hacia 1017. La crónica cingalesa Culavamsa, en la traducción de Wilhelm Geiger, da el relato de quienes perdieron. Un tratante de caballos de la costa opuesta “contó al rey Cola, a su regreso, las condiciones de Lanka,” y el rey envió tropas. En el año 36 del reinado de Mahinda V los chola se apoderaron de su reina principal, de sus joyas y de sus insignias reales. El propio rey había huido a la jungla, y lo “capturaron vivo, con el pretexto de hacer un tratado.” La crónica dice que forzaron las cámaras de reliquias y “destruyeron violentamente aquí y allá todos los monasterios, como yakkhas chupasangre,” siendo un yakkha un demonio. Geiger titula el capítulo “El saqueo de Lanka.”
Mahinda “vivió doce años en tierra Cola,” dice la crónica, y murió allí. Las inscripciones de Rajendra, observa Sastri, no dicen nada de saqueo y presumen en cambio de la corona del rey de Ceilán, las coronas de las reinas y las insignias reales pandya dejadas en la isla. Sastri informa también de que los cingaleses se agruparon en torno al hijo de Mahinda, Kassapa, que tras una guerra de seis meses hizo independiente de nuevo el sureste, Rohana, y lo gobernó como Vikramabahu I de 1029 a 1041.
Agua del Ganges, traída por un general
Las inscripciones de Rajendra de su año 12 nombran a los gobernantes del norte. En la traducción alojada por el proyecto Dharmalekha, son Dharmapala, a quien tomó Dandabhukti, Ranasura, a quien atacó por Takkanaladam, Govindachandra, que huyó de Vangaladesa “habiendo perdido su fortuna,” y Mahipala, a quien le complació “aterrorizar en una ardiente batalla.” Sastri identifica a Mahipala como el poderoso rey pala de Bengala.
Las placas sánscritas de Tiruvalangadu lo cuentan en verso. En la traducción de Hultzsch, el rey “deseó santificar su propio país con las aguas del Ganga.” Fue su general, no Rajendra. El general “llegó al río celestial,” y los jefes vencidos en sus orillas llevaron de vuelta “las aguas más sagradas,” mientras que Rajendra mismo “llegó al río Godavari.” El rey construyó entonces un estanque en sus dominios “como pilar de victoria,” llamado Cholagangam, “compuesto de las aguas del Ganges.”
Los dos registros discrepan sobre el orden de las victorias. Sastri prefiere el registro tamil, que creció con cada conquista hasta el año 13 y se grabó casi de inmediato, y observa que el poeta de la corte Narayana escribió el relato sánscrito cuando todas las conquistas habían terminado. Juzgó que la marcha fue “una incursión apresurada a lo largo de una vasta extensión de país,” y la historia de los reyes vencidos que llevaban el agua, una fanfarronada, aunque no dudaba de lo esencial. Rechazó la opinión anterior del epigrafista Venkayya de que fuera una peregrinación. Para Sastri fue una exhibición de poder en la tradición del recorrido del conquistador por los cuatro puntos cardinales, la digvijaya.
Sastri fecha la marcha hacia 1022 y dice que duró menos de dos años, puesto que las inscripciones del décimo año de Rajendra la omiten y una del undécimo la menciona. Britannica da 1023. Rajendra tomó el título de Gangaikonda Chola, que significa el chola que tomó el Ganges, y se lo dio a una nueva capital, Gangaikondacholapuram. Sus propios registros mencionan la ciudad pocas veces y no antes de su año 17 de reinado. La UNESCO dice que el templo de allí se completó en 1035 y da a su torre una altura de 53 metros.
Kadaram, 1025
El propio relato de Rajendra de la incursión por mar está grabado en el muro del templo de Tanjore, fechado el día 242 de su año 19, hacia 1030. Sastri sitúa la incursión misma hacia 1025. En la traducción de Hultzsch, él, “habiendo despachado muchas naves en medio del mar ondulante,” capturó a “Samgramavijayottungavarman, el rey de Kadaram, junto con (sus) vehículos, (a saber) elefantes en celo.” El botín incluyó un Vidyadhara-torana, un arco en la puerta de guerra de la ciudad enemiga. La inscripción nombra luego lugares uno tras otro: Pannai, Malaiyur, Mayirudingam, Ilangasogam, Talaittakkolam, Ilamuri-desam, Manakkavaram y el propio Kadaram.
Durante décadas nadie pudo situarlos. Hultzsch, que publicó el texto en 1891, buscó primero Kadaram en el distrito de Madura, y durante algunos años la incursión se leyó como una guerra contra Pegu, en Birmania. Arqueólogos birmanos anunciaron dos pilares de granito cerca de Pegu como los pilares de victoria de Rajendra. En 1918 Coedès mostró que los lugares pertenecían a Srivijaya, cuyo centro era Palembang, en Sumatra. Pannai estaba en la costa oriental de Sumatra y Malaiyur en el extremo sur de la península malaya. Ilamuri-desam era Lamuri, en el norte de Sumatra, Manakkavaram las islas Nicobar y Kadaram Kedah, en la costa occidental de la península. El departamento de arqueología de Birmania retiró después los pilares de su lista de monumentos protegidos.
Sastri sugiere que los chola llamaban al gobernante srivijayano rey de Kadaram porque Kedah era el primer lugar al que llegaban sus naves, como implican los itinerarios de I-tsing. Dudaba de que la incursión lograra más que un vago reconocimiento de la soberanía de Rajendra, y no halló señal de que los chola intentaran gobernar esas tierras. En 1068, informa Sastri, el hijo de Rajendra, Virarajendra, afirmó haber conquistado Kadaram otra vez para un gobernante que imploraba su protección.
Por qué zarpó la flota
Ningún registro chola da una razón, observa Sastri. Ofrece dos: que Srivijaya obstruía el comercio chola con el este o, más probablemente a su juicio, que Rajendra quería una digvijaya por el mar. Añade que Rajendra confirmó la donación de Anaimangalam al comienzo de su reinado, de modo que las relaciones empezaron siendo amistosas.
En el resumen de Kulke, George Spencer lee la incursión como un caso más de la política chola del saqueo, una tesis que expuso para Ceilán en un artículo de 1976 en el que sostenía que el saqueo organizado era un instrumento más importante del Estado indio tradicional de lo que los historiadores habían admitido. Tansen Sen argumenta a favor del comercio. En su capítulo del volumen de 2009 Nagapattinam to Suvarnadwipa, Sen escribe que Rajendra atacó puertos srivijayanos dos veces, en 1017 y de forma más amplia en 1025, en respuesta a la interferencia srivijayana en el comercio directo entre el sur de India y la China de los Song. Kulke añade que Sen señala la costumbre de Srivijaya de obligar a los barcos extranjeros a entrar en sus puertos.
La corte china llevó su propio registro del comercio. Johannes Kurz observa que el Song huiyao, los documentos reunidos de la dinastía Song, fecha una misión de Zhunian, el nombre chino del país chola, el 17 de octubre de 1015. El enviado principal fue Suolisanwen, y el 18 de diciembre de 1015 envió felicitaciones de cumpleaños al emperador Zhenzong. Sastri fecha la primera embajada chola en el mismo año y dice que los chinos nombraron a su rey como Rajaraja, de modo que la primera misión salió en nombre del padre. Siguieron otras misiones en 1033 y 1077. La embajada de 1077, de 72 hombres, volvió a casa con 81.800 sartas de monedas de cobre por mercancías de tributo que incluían cristalería, alcanfor, marfil y clavo. Sastri la llamó “claramente una empresa comercial.”
Adónde fueron las placas
Los dos juegos de placas llegaron a la Universidad de Leiden en 1862. El Comité de Colecciones Coloniales, cuya investigación había solicitado Leiden, consideró probable que la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales las desenterrara entre 1687 y 1700, mientras construía el fuerte Vijf Sinnen y reurbanizaba el solar de la pagoda “china” de Nagapattinam, y que la familia Camper-Kettinghs las llevó a los Países Bajos en 1712. Florentius Camper era pastor en Batavia. India pidió la devolución de las placas en el verano de 2023. El comité concluyó que sacarlas de Nagapattinam sin el consentimiento de los titulares de derechos fue “una pérdida involuntaria de posesión” y aconsejó la devolución incondicional. La parte británica de la historia, miles de objetos indios en colecciones británicas, se cuenta en lo que Gran Bretaña se llevó a casa desde India.
Los números de catálogo de Leiden son Or.1687, las 21 placas con el sello de Rajendra, y Or.1688, tres placas con el sello de Kulottunga I. Sastri explica el juego más pequeño. Hacia 1090 el rey de Srivijaya envió dos enviados a Kulottunga y pidió una carta que enumerara las aldeas que los reyes chola habían dado a los dos monasterios que el linaje sumatrense había construido en Nagapattinam. Uno llevaba el nombre de Rajaraja y el nombre alternativo de Sri Sailendra-Chudamanivarma Vihara, de modo que el monasterio de 1006 seguía recibiendo dotaciones, y sus donaciones confirmadas, unos 65 años después de la incursión de Rajendra.
La donación en sánscrito del juego mayor termina con un deseo: “Mientras Sésha, el rey de todas las demás serpientes, sostenga toda esta tierra, que este Vihara se mantenga con poder sobre la tierra.” Leiden presentó las placas a India el 16 de mayo de 2026, con los primeros ministros de India y de los Países Bajos presentes, y su comunicado registra que el 7 de septiembre la universidad ya las había entregado. Van al Servicio Arqueológico de India en Nueva Delhi, y los dos juegos juntos pesan 30 kilos.
Fuentes y lecturas adicionales
- K. A. Nilakanta Sastri, The Colas, second edition (University of Madras, 1955), Internet Archive
- K. A. Nilakanta Sastri, Studies in Cola History and Administration (University of Madras, 1932), Internet Archive
- James Burgess (ed.), Archaeological Survey of Southern India, vol. IV: Tamil and Sanskrit Inscriptions (1886), Leyden grant, translated by S. M. Natesa Sastri, Internet Archive
- E. Hultzsch (ed.), South Indian Inscriptions, vol. II: Tanjavur inscription of Rajaraja I, 29th year, The Indian Analyst
- E. Hultzsch (ed.), South Indian Inscriptions, vol. II: Tanjavur inscription of Rajendra I, 19th year (Kadaram), The Indian Analyst
- E. Hultzsch (ed.), South Indian Inscriptions, vol. III, no. 205: Tiruvalangadu copper-plates of Rajendra-Chola I, The Indian Analyst
- SII 1.67: inscription of Rajendra I, 12th year (northern conquests), Dharmalekha
- Wilhelm Geiger (tr.), Culavamsa, being the more recent part of the Mahavamsa, part I (1929), Internet Archive
- Leiden University: Leiden University to return Chola plates to India (May 2026, updated 7 September 2026)
- Hermann Kulke, The Naval Expeditions of the Cholas in the Context of Asian History, in Nagapattinam to Suvarnadwipa (ISEAS, 2009), Cambridge Core
- Tansen Sen, The Military Campaigns of Rajendra Chola and the Chola-Srivijaya-China Triangle, in Nagapattinam to Suvarnadwipa (ISEAS, 2009), Cambridge Core
- George W. Spencer, The Politics of Plunder: The Cholas in Eleventh-Century Ceylon, Journal of Asian Studies 35(3), 1976
- Johannes Kurz, Pujiaxin: an inter-national man of mystery in eleventh century China? (on the Song huiyao record of the Chola mission of 1015), CrossAsia repository
- R. Nagaswamy, translation of the Uttaramerur inscription, Mirror of Tamil and Sanskrit, chapter 23
- ThePrint: Tamil town tells about votes, caste, fraud in medieval India (summary of the Uttaramerur rules)
- UNESCO World Heritage Centre: Great Living Chola Temples
- Encyclopaedia Britannica: Chola dynasty
- Venerable S. Dhammika, The Edicts of King Ashoka, Access to Insight
Investigado y escrito con ayuda de herramientas de IA, y editado para verificar su exactitud. Se ofrece solo como información general y para el debate, no como asesoramiento profesional. Consulta nuestros criterios editoriales y nuestro aviso legal. ¿Has visto un error? Dínoslo.
¿Te ha gustado? Recibe el siguiente.
Una buena lectura cada vez, directa a tu correo. Sin spam, cancela cuando quieras.