Diez jóvenes detuvieron un tren cerca de Lucknow en 1925. El Raj acusó a 26 hombres de conspirar para hacer la guerra al rey y ahorcó a cuatro
Historia de la India

Diez jóvenes detuvieron un tren cerca de Lucknow en 1925. El Raj acusó a 26 hombres de conspirar para hacer la guerra al rey y ahorcó a cuatro

Ilustración de tuput

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En la tarde del 9 de agosto de 1925, diez miembros de un partido revolucionario tiraron de la cadena del tren de pasajeros 8 Down a menos de diez millas de Lucknow y forzaron la caja fuerte del furgón del guardia. El gobierno acusó a 26 hombres de conspirar para hacer la guerra al rey-emperador, y el proceso corrió desde los arrestos de septiembre de 1925 hasta un veredicto en abril de 1927. El 17 y el 19 de diciembre de 1927, cuatro de los acusados fueron ahorcados en cuatro cárceles distintas.

La redacción de tuput · · 15 min de lectura

Al anochecer del 9 de agosto de 1925, un martillo resonaba sobre una caja fuerte de hierro junto a un tren de pasajeros detenido en pleno campo, poco antes de Lucknow. Los cinceles apenas habían marcado el acero, así que Ashfaqulla Khan, el más fuerte de los asaltantes, le pasó su pistola a un compañero y tomó la maza. Entonces salió de la oscuridad el ruido de otro tren, y un faro creció sobre la vía.

Manmathnath Gupta, uno de los diez hombres, describió el minuto siguiente en sus memorias They Lived Dangerously, publicadas en 1956. Temieron que fuera un tren militar. Ram Prasad Bismil, el jefe, notó que la vía era doble y recordó que debía pasar el Punjab Mail; ordenó a todos esconder las armas y quedarse parados como curiosos. Ashfaqulla dejó el martillo. En segundos el Mail pasó rugiendo entre luces, y él volvió a levantar el martillo hasta que la caja tuvo un agujero lo bastante grande para sacar las bolsas.

Un compendio de asuntos públicos de Calcuta, el Indian Quarterly Register, llamaría más tarde a lo que siguió “uno de los mayores procesos por conspiración de la India”. Lo que hizo el partido después de 1927 se cuenta en el artículo sobre Bhagat Singh. Este se queda con el tren, los arrestos, el tribunal y la horca.

Dinero y un manifiesto

Bismil dio la razón él mismo. Escribió su autobiografía en la celda de los condenados de la cárcel de Gorakhpur, mientras esperaba que lo ahorcaran, y es el relato más completo que dejó el partido. Según su versión, el movimiento de no cooperación se había aflojado, y los jóvenes con quienes contaba llegaban sin un céntimo y desanimados. Los organizadores de distrito recibían del partido pequeñas sumas mensuales, y cuando los patrocinadores se retiraron él pidió prestado para darles los gastos de un mes. Nadie daba donativos y nadie prestaba. Un proveedor de armas extranjeras nuevas vendía a crédito, pero el partido no tenía con qué pagar.

Así que el partido decidió robar. La propiedad privada quedaba fuera de límites, escribió Bismil, y preguntó por qué no tomar en cambio dinero del gobierno. En un viaje en tren había visto una caja de hierro en el furgón del guardia, y en la estación de Lucknow vio a los mozos bajar esas cajas de un tren sin cadena ni candado. Entre Saharanpur y Lucknow, según sus cuentas, lo recaudado rondaba las diez mil rupias.

Gupta aporta la discusión dentro del partido. Después de que los informantes arruinaran varios robos en aldeas, dice, el partido había renunciado a esa clase de asaltos, y solo Ashfaqulla se opuso a tocar el dinero del ferrocarril, porque haría caer sobre ellos a todo el gobierno. Bismil aceptó dirigir la acción solo cuando los más jóvenes, que querían matar a cualquier conductor o guardia inglés como venganza por el maltrato a un compañero, dieron su palabra de honor de que nadie moriría a propósito.

Su política ya estaba por escrito. Un folleto titulado The Revolutionary decía que “el objetivo inmediato del partido revolucionario en el ámbito de la política es establecer una República federal de los Estados Unidos de la India mediante una revolución organizada y armada”. Añadía: “Esta independencia nunca podrá lograrse por medios pacíficos y constitucionales”. Sachindranath Sanyal, a quien el juez del proceso nombró después como la principal fuente de las ideas del partido, ya había recibido dos años por repartirlo en Bankura, escribió Bismil. Drishti IAS fecha la formación de la Hindustan Republican Association, el nombre con que se conoce al partido, en octubre de 1924.

Diez hombres en el 8 Down

Diez minutos arruinaron el primer plan. El día anterior, escribe Gupta, los diez se reunieron en Lucknow y caminaron hasta una estación pequeña con la intención de reducir al personal y llevarse el efectivo del día de un tren detenido. Ese tren, el 8 Down, que llevaba a Lucknow la recaudación diaria de las estaciones, pasó a todo vapor justo antes de que llegaran.

El 9 de agosto cambiaron el plan. Ashfaqulla, Rajendranath Lahiri y Sachindranath Bakshi compraron billetes de segunda clase y debían tirar de la cadena, mientras los otros siete se repartían por los vagones de tercera. Gupta nombra a esos siete: Bismil, Chandrashekhar Azad, Mukundilal, Murarilal, Kundanlal, Banwarilal y él mismo. En su historia del movimiento revolucionario de 1972 aparece una lista distinta, que incluye a Roshan Singh y Keshab Chakravarty, así que la nómina de los diez no está establecida.

Había caído el crepúsculo cuando el tren se detuvo, y los hombres de tercera clase bajaron como si les intrigara la demora. Hicieron que el guardia se tendiera boca abajo. Dos hombres vigilaban a cada lado de la vía con pistolas Mauser, escribe Gupta, y a los pasajeros se les dijo en hindustani que “solo íbamos tras la propiedad del gobierno”. Catorce pasajeros llevaban pistolas o rifles, dice Bismil, entre ellos dos soldados británicos armados, y ninguno se movió. En la locomotora el maquinista se echó al suelo, y un inglés se encerró en un lavabo.

Las bolsas de dinero fueron a parar a una sábana. De camino a Lucknow los hombres sacaron el dinero y tiraron las bolsas vacías en zanjas llenas de agua de lluvia, donde, dice Gupta, luego mostraron a la policía qué rumbo habían tomado los asaltantes. Diez hombres entraron a Lucknow por el mercado de Chowk. Al amanecer Gupta compró un ejemplar del Indian Daily Telegraph, que informaba de que tres hombres, uno de ellos europeo, habían sido asesinados, aunque no había muerto ningún europeo.

Los relatos del botín difieren. Un cartel en Kakori, citado en un editorial de 2024, da 4679 rupias, una anna y seis pies. El ensayo de Chaman Lal sobre Bismil dice ocho mil rupias, y Bismil había contado con diez mil.

El pasajero que bajó a buscar a su esposa

Un hombre sí murió. Según Bismil, uno de sus hombres bajó del furgón del guardia con una Mauser y empezó a disparar por el gusto de hacerlo, contra las órdenes. Un pasajero se había apeado del tren para ir con su esposa, y Bismil creía que la bala de ese hombre lo mató. Su propia orden había sido que nadie disparara salvo que lo atacaran, y a los dos hombres apostados para cubrir la vía se les había dicho que dispararan a intervalos de cinco minutos.

Gupta llama al muerto Amjed Ali, dice que había salido de su compartimento para ver si su esposa, recién casada, estaba a salvo, y lo describe como “muerto por las balas que volaban” disparadas para mantener a los pasajeros en sus asientos. Relatos posteriores, entre ellos el de GKToday, dicen que el disparo lo hizo el propio Gupta.

En el tribunal el nombre fue Ahmad Ali, y el juez fue cuidadoso con la intención. Al dictar sentencia, el juez dijo que “es improbable que a Ahmad Ali, a quien dispararon, se le apuntara deliberadamente”, y añadió: “Pero, con todo, los disparos a lo largo de los costados del tren mostraron un desprecio por la vida humana”.

26 de septiembre de 1925

La acción policial llegó en pocas semanas. Bismil dice que Horton, el oficial del CID puesto al frente, estudió el lugar y los informes de la policía ferroviaria y supuso que los responsables eran revolucionarios. Aparecieron billetes de la caja fuerte en Shahjahanpur, y el director de la escuela del gobierno de allí copió cartas dirigidas a un alumno, Indubhushan Mitra, y se las envió a Horton. El 26 de septiembre de 1925, dice Bismil, Horton hizo arrestar a unas treinta personas en toda la provincia.

Rajendranath Lahiri fue capturado en noviembre en una casa de fabricación de bombas en Dakshineswar, cerca de Calcuta. A fines de 1925 la policía había retirado el caso contra algunos de los arrestados y envió a 26 ante un magistrado especial, Syed Ainuddin, con cargos de conspiración para hacer la guerra al rey-emperador y de conspiración para cometer dacoity (robo a mano armada) con homicidio. Tres hombres seguían prófugos: Bakshi, Azad y Ashfaqulla, dice Bismil. Otros dos se convirtieron en approvers, es decir, declararon a favor de la Corona a cambio de un indulto, y el magistrado envió a los 21 restantes al Tribunal de Sesiones.

Los políticos indios reaccionaron enseguida. En el Congreso de Cawnpore de diciembre de 1925, el presidente del comité de recepción, el doctor Murarilal, habló, según el resumen que hace el Register de su discurso, “del juicio de Kakori, que les había arrebatado a muchos de sus trabajadores ardientes y sinceros, muchos de los cuales ni siquiera habían sido admitidos a libertad bajo fianza”. En una conferencia de presos políticos allí mismo, el 28 de diciembre, Swami Kumaranand dijo que corría el rumor de que el gobierno de las Provincias Unidas pensaba dictar una ordenanza a raíz del caso de Kakori.

Dieciocho meses en los tribunales

Un juez especial llamado Hamilton juzgó el caso principal en Lucknow. Tenía fama de juez de horca, dice Gupta. Se llamó a más de 250 testigos de la fiscalía y se presentaron cerca de 1100 pruebas, consigna el Quarterly Register. El tribunal abierto oyó el caso durante año y medio, escribió Bismil.

Según Gupta, las dos partes no estaban en igualdad. Jagat Narain Mulla, el abogado del gobierno, fue contratado a 500 rupias diarias, mientras que el comité de defensa solo podía ofrecer 500 rupias al mes a su abogado de dedicación completa, Choudhury. Govind Ballabh Pant, Mohanlal Saksena, Khaliquzzaman y otros también trabajaron en la defensa, y Motilal Nehru ayudó a buscar abogados.

6 de abril de 1927

En la mañana del veredicto los acusados cantaron mientras los llevaban al tribunal. Fuera de la sala, escribe Gupta, se volvieron hacia la multitud y cantaron “Sarfaroshi ki tamanna”, y siguieron cantando mientras entraban. La propia ghazal es de Bismil Azimabadi, un poeta de Patna, según Rekhta. A Ram Prasad Bismil se la vincula porque se dice que los primeros versos estaban en sus labios al pie de la horca.

En el relato de Gupta, Hamilton resumió sus conclusiones y luego leyó las sentencias por orden alfabético.

Tres hombres fueron condenados a la horca: Bismil, Lahiri y Roshan Singh. Sanyal fue deportado a perpetuidad y Gupta recibió catorce años. Otros recibieron penas de prisión de cinco, siete o diez años, dos hombres fueron absueltos y los dos approvers fueron indultados. Según el Register, el juez halló a Bismil culpable del robo de Bichpuri de marzo de 1925 y del robo del tren, y a Lahiri culpable del robo del tren. Roshan Singh fue hallado culpable de conspiración y del robo de Bamrauli de diciembre de 1924, no del robo del tren. De pie junto a Lahiri cuando se leyó la sentencia, Gupta lo oyó decir en bengalí que el mundo parecía haber cambiado.

Sus razones constan en acta, y no todas fueron duras. Señaló que el propio fiscal le había pedido “atemperar la justicia con clemencia en el caso de los jóvenes y de quienes han tenido solo un papel secundario en esta conspiración”, y dijo creer que “la gran mayoría de los acusados se unió a esta conspiración sin beneficio ni ventaja personal”. Frente a eso, halló que en cada uno de los cuatro robos que cometió el partido había muerto un hombre, y consideró responsables a todos los miembros. “Una revolución tal como la concibe el propio autor del folleto blanco significa caos”, escribió.

Sus observaciones al dictar sentencia incluyeron una recomendación que importaría más tarde. Si alguno de los acusados se había arrepentido, dijo, “recomiendo que el Gobierno lo considere, como yo he hecho en el caso de Banwari”. Banwari Lal, uno de los diez hombres del tren, había confesado y recibió cinco años.

La apelación que empeoró las cosas

Ashfaqulla fue juzgado por separado tras su arresto en Delhi, donde, según Gupta, un conocido lo traicionó cuando intentaba llegar a Afganistán de camino a Rusia. En el caso suplementario fue condenado a muerte y Bakshi recibió deportación a perpetuidad.

Ambos casos llegaron juntos al Tribunal Supremo de Oudh. En la apelación el gobierno procuró aumentar las penas de seis acusados, dice Gupta, y el tribunal aumentó cinco, tres de ellas de diez años a deportación a perpetuidad. Los catorce años del propio Gupta se mantuvieron solo porque, en sus palabras, el tribunal dijo que le habría dado el castigo máximo de no ser por su tierna edad. El ministro del Interior Crerar dijo a la Asamblea el 23 de agosto de 1927, según el Register, que el caso de Kakori, “que concluyó solo ayer, demostró la existencia de una o más asociaciones de carácter peligroso”. Crerar respondía a la moción de sir Hari Singh Gour para enmendar la Ley de Enmienda del Derecho Penal, que permitía al gobierno declarar ilegales las asociaciones.

Ante el Tribunal Supremo, escribió Bismil, los jueces no creyeron su promesa escrita al gobernador de no tener nada más que ver con el partido, y lo llamaron asesino despiadado. Un argumento jurídico recorría también sus apelaciones. Si las condenas a muerte se apoyaban en la responsabilidad por el robo, escribió, la propia sentencia lo nombraba jefe, así que solo él debía morir en la horca, y nadie podía decir de quién era la bala que mató al pasajero. Miembros electos del Consejo de las Provincias Unidas y miembros de la Asamblea y del Consejo de Estado pidieron clemencia, escribió, y también su padre, con unas 250 firmas de terratenientes y magistrados honorarios. La petición de la Asamblea señalaba que el propio juez de sesiones había recomendado indulgencia por arrepentimiento. El virrey las rechazó todas, y una apelación al Consejo Privado presentada por medio de Mohanlal Saksena también fracasó.

Tras el veredicto, los presos hicieron huelga de hambre por el trato dado a los presos políticos, y la crónica del Register cuenta el 17 de mayo de 1927 como el cuadragésimo día. Gupta dice que las ejecuciones se fijaron dos veces en octubre y se aplazaron ambas veces, y que la tercera fecha, el 19 de diciembre, se mantuvo.

17 y 19 de diciembre de 1927

Bismil abrió el capítulo final de su autobiografía el 16 de diciembre. En la traducción de Penguin, tal como la cita el Book Review, escribió: “Escribo estas líneas el 16 de diciembre de 1927”. Su celda en Gorakhpur, dijo, medía nueve pies por nueve, en un patio abierto sin sombra, y dormía tres o cuatro horas por noche, aunque encontraba en ello una gran alegría. Sería el primer hombre de las Provincias Unidas sacrificado por el movimiento revolucionario desde el alzamiento de 1857, escribió. La autobiografía termina con un pareado que nombra a Bismil, Roshan, Lahiri y Ashfaq y dice que de su sangre nacerán centenares.

Lahiri fue ahorcado en Gonda el 17 de diciembre, dos días antes que los otros. El New India Samachar de la Press Information Bureau dice que los británicos temían disturbios y una fuga de la cárcel. Gupta llama a la razón un misterio no revelado y transmite la explicación de su hermano Manmohan: que gente de fuera planeaba irrumpir en la cárcel de Gonda para liberar a Lahiri la noche del 18 y que las autoridades se enteraron. Las últimas palabras de Lahiri, según las cita el New India Samachar, fueron “No muero, voy a nacer de nuevo en una India libre”.

El día 19, Bismil fue ahorcado en Gorakhpur, Ashfaqulla en Faizabad y Roshan Singh en Allahabad. Viajando en tren desde Lucknow tras las sentencias, Gupta había compartido compartimento con Roshan Singh y recuerda que decía “Om, Om” cuando el tren arrancó, y el tintineo de sus cadenas cuando se alejó del andén de Allahabad con su escolta sin mirar atrás. La noticia de la ejecución llegó a Gupta en la cárcel de Naini, a pocas millas, hacia el mediodía.

El libro, la resolución y el sello

El manuscrito de Bismil salió de la cárcel en tres partes con ayuda de un carcelero compasivo, según el Book Review. Ganesh Shankar Vidyarthi, director de Pratap en Kanpur, lo publicó en 1928 y los británicos lo prohibieron. Apareció como Kakori ke Shahid, dice Gupta, y la primera edición se agotó en un mes.

El último mensaje de Bismil pedía unidad entre hindúes y musulmanes. Bhagat Singh lo tradujo al punyabí para el número de enero de 1928 de la revista Kirti, según Chaman Lal, que lo ha traducido al inglés. En esa versión Bismil pregunta: “Si un musulmán devoto como Ashfaq pudo ser el brazo derecho de un arya samajista como Ram Prasad en el movimiento revolucionario, ¿por qué otros hindúes y musulmanes no pueden unirse olvidando sus intereses mezquinos?” Añadió: “La unidad hindú-musulmana; ese fue nuestro último deseo y solo ella puede ser nuestro monumento”.

El Congreso Nacional Indio, reunido en Madrás en diciembre de 1927, dejó constancia, en una resolución aprobada por unanimidad y sin debate, de “su sentimiento de profundo pesar por la actitud insensible del Gobierno al no conmutar las brutales sentencias dictadas en el caso de Kakori”. Reunido allí bajo Jawaharlal Nehru, el Congreso Republicano de Toda la India dijo que veía con indignación “el asesinato judicial de algunos de nuestros jóvenes patriotas del caso de Kakori”.

India Post emitió un sello el 19 de diciembre de 1997, setenta años después de los ahorcamientos, con Bismil y Ashfaqulla juntos. En agosto de 2021 el gobierno de Uttar Pradesh sustituyó el nombre “Kakori Kand” por “Kakori Train Action”, con el argumento de que “kand” sugiere humillación, según Drishti IAS. El 9 de agosto de 2025, cien años exactos después del robo, el primer ministro rindió homenaje a los hombres de Kakori, informó All India Radio.

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Fuentes y lecturas adicionales

  1. Manmathnath Gupta, They Lived Dangerously: Reminiscences of a Revolutionary (People's Publishing House, 1956), Internet Archive
  2. Manmathnath Gupta, History of the Indian Revolutionary Movement (Somaiya, 1972), Internet Archive
  3. Ram Prasad Bismil, Atmakatha (autobiography written in Gorakhpur jail, December 1927), Hindi text, Internet Archive
  4. Chaman Lal, Politics of Religion/Communalism and 'The Last Message of Martyr of the Nation Sh. Ram Prasad Bismil' (English translation of the Kirti piece of January 1928), APNA
  5. The Indian Quarterly Register, January to June 1927, Vol. I (Calcutta), summary of the Kakori judgment and of the Congress and Assembly debates, Internet Archive
  6. The Indian Annual Register, 1927, Vol. I (Calcutta), the Kakori judgment and the United Provinces Council debate of March 1927, Internet Archive
  7. The Indian Annual Register, 1927, Vol. II (Calcutta), Home Member Crerar in the Assembly, 23 August 1927, and the Madras Congress resolutions of December 1927, Internet Archive
  8. The Indian Quarterly Register, July to December 1925, Vol. II (Calcutta), the Cawnpore Congress and the Political Sufferers' Conference, Internet Archive
  9. The Revolutionary (1925), leaflet of the revolutionary party, Centre for Law and Policy Research, Historical Constitutions
  10. New India Samachar (Press Information Bureau), 16 to 31 December 2022, on Rajendra Nath Lahiri
  11. The Book Review, October 2025: review of Ram Prasad Bismil, A Glimpse of My Life (Penguin, 2025, translated by Awadhesh Tripathi)
  12. Rekhta: 'Sarfaroshi ki tamanna', ghazal by Bismil Azimabadi
  13. PWOnlyIAS, 100 Years Ago, When a Train Robbery Shook the Empire (13 August 2024), quoting the notice board at Kakori
  14. GKToday, Kakori Conspiracy Case
  15. Drishti IAS, 100 Years of the Kakori Train Action (August 2025), on the founding of the Hindustan Republican Association in October 1924
  16. Drishti IAS, Kakori Train Case now Kakori Train Action (August 2021)
  17. India Post stamp of 19 December 1997 for Ram Prasad Bismil and Ashfaqullah Khan, iStamp Gallery
  18. All India Radio, PM Modi pays tribute to Kakori heroes on 100th anniversary (9 August 2025)

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