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Krishnadevaraya derrotó al sultán de Bijapur en Raichur en mayo de 1520, y el cronista portugués que lo contó fechó la batalla dos años tarde
Historia de la India

Krishnadevaraya derrotó al sultán de Bijapur en Raichur en mayo de 1520, y el cronista portugués que lo contó fechó la batalla dos años tarde

Ilustración de tuput

Español

Domingo Paes vio la corte de Krishnadevaraya hacia 1520, y Fernao Nuniz recogió su historia entre 1535 y 1537. Robert Sewell tradujo a ambos en 1900, y sus páginas contienen la rutina matinal del rey, la batalla de Raichur, un embalse construido con sacrificio humano y una fecha de muerte que las fuentes reparten entre 1529 y 1530. El rey escribió además una epopeya en telugu, el Amuktamalyada, que Srinivas Reddy tradujo para Penguin en 2010.

· · 15 min de lectura

El 12 de septiembre, en un año que Robert Sewell calculó que fue 1520, comenzó en Vijayanagara la fiesta de Mahanavami, de nueve días. Domingo Paes, un portugués que había llegado tierra adentro desde Goa en una comitiva dirigida por Christovao de Figueiredo, estaba en una plataforma alta, cerca del rey. Krishnadevaraya había ordenado que a Figueiredo se lo pusiera “en un lugar desde donde pudiera ver lo mejor posible las fiestas y la magnificencia.”

Cada mañana de los nueve días, escribió Paes, el rey tomaba tres puñados de rosas blancas de la cesta de un brahmán y se las arrojaba a once caballos. Luego se sentaba ante el ídolo y veía matar a veinticuatro búfalos y a ciento cincuenta ovejas. Un hombre con una gran hoz cortaba cada cabeza “de un solo golpe,” y “tienen tan segura la mano que ningún golpe falla.”

El artículo anterior de tuput sobre Krishnadevaraya es la vida más breve. Este profundiza en tres cosas: lo que Paes y su compatriota y cronista Fernao Nuniz escribieron con sus propias palabras, la campaña de Raichur y el poema en telugu que el propio rey compuso.

Dos portugueses y un manuscrito en París

En el prefacio de A Forgotten Empire (1900), Sewell explicó que ambas crónicas se conservan en un único volumen de vitela de la Bibliothèque Nationale de París. El volumen contiene copias, no originales, enviadas desde Goa a alguien en Europa. La suya fue la primera traducción al inglés.

Hacia 1520 Paes escribió sobre “cosas que vi y llegué a conocer.” Nuniz vivió en Vijayanagara de 1535 a 1537, según Srinivas Reddy, y recogió allí la historia del reino de boca de sus gentes. Su relato de Raichur, escribió Sewell, es el único detallado que se conserva.

Reddy, en su biografía de 2020 Raya, llama a ambos hombres “comerciantes portugueses de caballos” y dice que sus textos hay que leerlos teniendo presentes “el contexto y el pretexto.” Sewell muestra el lado del rey en ese comercio: lo que Krishnadevaraya quería de Goa eran “caballos, y otra vez caballos,” y en 1514 ofreció a Albuquerque, el gobernador portugués, lo que Sewell cifra en 20.000 libras por el derecho exclusivo a comerciar con ellos. Albuquerque, “con buen ojo para los negocios,” se negó. Todo el comercio de Goa, añadió Sewell, “dependía del apoyo hindú.” La ciudad era joven: Albuquerque se la había quitado al Adil Shah en 1510, doce años después de que Vasco da Gama llegara a Calicut.

El rey que bebía aceite antes del amanecer

Paes le da un rostro al rey. En su retrato, el rey es “de mediana estatura, de tez clara y buena figura, más bien gordo que flaco, tiene en la cara señales de viruela,” y también “el rey más temido y perfecto que pueda haber, de carácter alegre y muy jovial,” un hombre “de mucha justicia, pero sujeto a súbitos arrebatos de ira.”

Cada día, antes de que hubiera luz, el rey bebía un quartilho, tres cuartos de pinta, de aceite de gingelly (sésamo) y se frotaba el cuerpo con más. Venían después unas pesas de barro, luego una espada, que blandía “hasta haber sudado todo el aceite,” luego un combate con uno de sus luchadores. Un galope por la llanura “hasta el alba, pues hace todo esto antes de que amanezca” lo remataba.

El historiador persa Firishta nunca nombra al rey, así que sin Paes, escribió Sewell, “el mundo habría quedado con razón en la duda de si este rey reinó siquiera.” Con el retrato de Paes en la mano, Sewell concluyó que Krishnadevaraya “era, a todos los efectos prácticos, un soberano absoluto.”

Nuniz, que nunca vio al rey, cuenta cómo obtuvo el trono. Cuando su hermano Viranarasimha (Nuniz lo llama Busbalrao) yacía moribundo, le dijo al ministro Saluva Timma que sacara los ojos a Krishnadevaraya para que su propio hijo, de ocho años, heredara. Timma llevó aparte al príncipe, a una caballeriza, y se lo dijo. Krishnadevaraya respondió que no quería ser rey y deseaba “pasar por este mundo como un JOGI,” un asceta. Timma hizo sacar en su lugar los ojos de una cabra y se los mostró al rey moribundo.

”La ciudad mejor abastecida del mundo”

El tamaño de Vijayanagara Paes no quiso darlo, porque “no puede verse toda desde un solo punto.” Desde una colina vio buena parte de ella. “Lo que vi desde allí me pareció tan grande como Roma, y muy hermoso a la vista,” escribió, con arboledas y acequias dentro de las murallas. Sobre la población escribió: “La gente de esta ciudad es incontable, tanto que no quiero ponerlo por escrito por temor a que se juzgue fabuloso,” y no dio ninguna cifra.

La famosa frase viene con una lista de la compra. “Esta es la ciudad mejor abastecida del mundo, y está provista de víveres como arroz, trigo, granos, maíz de la India,” con “gran provisión de ellos y muy baratos.” Tres gallinas costaban un vintem, una moneda que la nota al pie de Sewell valora en poco más de un penique. En la ancha calle de los mercaderes vivían tratantes en “rubíes, y diamantes, y esmeraldas, y perlas, y aljófar, y telas.” Paes anotó también “hombres de todas las naciones y pueblos,” y un barrio moro donde muchos residentes eran naturales de la tierra, pagados por el rey y pertenecientes a su guardia.

Un príncipe que no quiso esgrimir

Una larga guerra del reinado se libró en el este, contra los reyes Gajapati de Odisha. Sewell, basándose en Nuniz y en las inscripciones, fecha en 1513 la caída de la fortaleza de montaña de Udayagiri. Kondavidu cayó en 1515 “tras un asedio de dos meses,” y Kondapalle tras tres meses. La paz llegó con un matrimonio: “Krishna Deva se casó con una hija del rey de Orissa.” El sitio History of Odisha, que se apoya en las historias estándar de Odisha, fecha el primer ataque a Udayagiri en 1512 y la caída en 1513, un año antes que el comienzo de Sewell.

En la versión de Paes, el rey tomó cautivo al hijo del gobernante de Odisha y lo retuvo “mucho tiempo en esta ciudad de Bisnaga, donde murió.” Nuniz cuenta otra historia. Según él, el rey pidió al príncipe cautivo que esgrimiera, y mandó llamar a un espadachín de humilde cuna para que se le enfrentara. El príncipe gritó: “¡Dios no quiera que me manche las manos tocando a un hombre que no es de sangre real!”, y se quitó la vida.

En el argumento de Reddy, el principal enemigo del rey era Prataparudra de Odisha, y los sultanes del Decán venían en segundo lugar. Prataparudra, escribe, llamó al nuevo rey dasi-putra, el hijo de una sirvienta. La Casa de la Victoria donde Paes vio Mahanavami fue construida, dice Paes, “cuando el rey volvió de la guerra contra Orya.” Nuniz refiere también una inscripción que el rey hizo grabar en un templo de una ciudad que llama Symamdary: “Si el rey de Orya las borra, su mujer será entregada a los herreros que herran los caballos del rey de Bisnaga.”

Cuarenta mil pardaos y una marcha

En el relato de Nuniz, Raichur sigue directamente a las guerras del este. Sewell, valiéndose de las inscripciones, muestra que esas guerras terminaron en 1515 y sitúa Raichur al menos cinco años después. Los registros portugueses, halló, muestran también que después de 1514 el rey había dicho a Albuquerque que pensaba hacer la guerra al Adil Shah de Bijapur.

Nuniz da el detonante. El rey quería Raichur, una fortaleza en el doab, la tierra entre los ríos Krishna y Tungabhadra, aunque los dos Estados llevaban cuarenta años en paz. Cide Mercar, un musulmán de la confianza del rey, fue enviado entonces a Goa con cuarenta mil pardaos (la moneda de oro redonda que, según Paes, solo se acuñaba en este reino) para comprar caballos, y huyó con el dinero hacia el Adil Shah. El consejo del Adil Shah se negó a entregarlo. Los propios consejeros del rey le dijeron que “por una suma de dinero tan pequeña no convenía obrar así,” y le aconsejaron ir más bien por Raichur.

Sumando el orden de marcha de las páginas de Nuniz, Sewell obtuvo 703.000 infantes, 32.600 jinetes y 551 elefantes, además de los seguidores del campamento. “Exige sin duda un gran esfuerzo de nuestra credulidad,” escribió, y dejó que los lectores decidieran por sí mismos. Reddy llama a la cuenta “sin duda una exageración.”

En Raichur, el fuerte tenía tres líneas de murallas, y los sitiadores que llegaban a los fosos sufrían mucho. Para que los hombres alcanzaran el pie del muro bajo el fuego, dice Nuniz, los capitanes compraban piedras a los soldados a razón de diez a cincuenta fanams cada una (Paes pone a diez granadas el precio de un fanam). Pagaban también “por arrastrar a un muerto del pie del muro.”

Sábado 19 de mayo de 1520

Al cabo de unos tres meses llegó el Adil Shah y cruzó el río. Su hueste, dice Nuniz, era de 120.000 de a pie, 18.000 jinetes y 150 elefantes. Los consejeros del rey le dijeron que el viernes era día de mala suerte, así que esperó al sábado.

Al amanecer, los tambores y las trompetas hicieron que pareciera “como si el cielo fuera a caer sobre la tierra.” El rey envió adelante dos divisiones. El sultán mantuvo en reserva su artillería, luego abrió fuego, y las tropas reales se quebraron y huyeron, con la caballería musulmana acuchillándolas durante media legua. El rey, dice Nuniz, gritó que eran traidores y llamó: “¿Quién se pone de mi lado?” Se quitó un anillo del dedo y se lo dio a un paje para que lo llevara a sus reinas, “en señal de su muerte, para que se quemaran según la costumbre.” Luego cabalgó adelante con las divisiones que le quedaban y ordenó matar a los fugitivos. Estos se volvieron, y el ejército del sultán, sorprendido en desorden, se arrojó al río.

A la orilla del río el rey, “por compasión,” detuvo la matanza, diciendo que “habían muerto muchos que no merecían la muerte.” Sus propios muertos fueron “dieciséis mil y pico,” y el botín incluyó cuatrocientos cañones pesados. Christovao de Figueiredo, con veinte mosqueteros, abatió a tiros a los defensores de las murallas de Raichur, y la ciudad se rindió “veinte días después de la batalla.” El rey, mirándolo, dijo a la gente que viera “qué grandes cosas podía lograr un solo hombre bueno.”

Firishta lo cuenta de manera muy distinta, tal como lo cita Sewell: un sultán encendido por el vino que cruzó el Krishna por capricho y sufrió grandes pérdidas. Sewell prefirió a Nuniz, que escribió quince años después del suceso, antes que a un historiador que escribió sesenta años después.

Nuniz fechó la batalla en el día de luna nueva de mayo de 1522. Sewell argumentó, a partir de las fechas de las fiestas de Paes, que el año fue 1520. En el año en que Paes las vio, Mahanavami comenzó el 12 de septiembre y el Año Nuevo el 12 de octubre. Revisando todos los años del reinado, halló esas dos fechas juntas solo en 1520. Como Paes describió Raichur como ya tomada, la batalla tenía que caer antes de septiembre de 1520. Los registros portugueses sitúan además al gobernador Sequeira en el Mar Rojo de febrero de 1520 a febrero de 1521, y los portugueses se hicieron con la tierra firme cerca de Goa durante esa ausencia, después de la victoria del rey. Según su cómputo, la luna nueva cayó el 17 de mayo y el primer creciente se vio el sábado 19 de mayo, que él tomó por el día de la batalla.

El pie que quería ver besado

Los otros sultanes del Decán escribieron para decir que debía darse por satisfecho. El rey respondió que iría a buscarlos él mismo. El enviado del Adil Shah esperó un mes una audiencia, y las condiciones del rey eran que Salabat Khan sería liberado y todo restituido si el Adil Shah iba y le besaba el pie. Según el relato de Nuniz, el rey marchó hasta Bijapur. Sus tropas derribaron casas para hacer fuego de cocina, hasta que solo quedaron en pie los palacios del sultán. Asada Khan, cortesano del Adil Shah, engañó al rey para que decapitara a Salabat Khan. En Kulbarga el rey tomó a tres hijos de la vieja línea bahmaní, la antigua dinastía soberana del Decán, e hizo rey al mayor.

A juicio de Sewell, el que el rey se volviera “altivo e insolente en sus exigencias” tras la victoria fue “la única mancha en su blasón.” Una arrogancia así, argumentó, “sin duda alguna” derribó el imperio cuarenta años después. El capítulo inicial de su libro se resume como “Un baluarte hindú contra la conquista mahometana,” un esquema de hindúes contra musulmanes del tipo que los tres períodos de James Mill incorporaron a las historias coloniales.

Nuniz hace que el rey envíe a “los moros al servicio real” a encabezar la vanguardia en Raichur, y Paes halló musulmanes en la guardia real. Ukkalam, resumiendo a Reddy, dice que el rey adoptó el título de Yavanarajyasthapanacharya, es decir, fundador del reino de los yavanas, que aquí designa a los musulmanes.

Sesenta cabezas para un embalse, y de quién es cada templo

Junto a Nagalapur, hoy Hospet, Paes vio un embalse en construcción. “Vi tanta gente trabajando que debía de haber quince o veinte mil hombres, que parecían hormigas,” escribió, y el estanque “tiene el ancho de un tiro de falcón.” El dique reventó dos o tres veces. Los brahmanes dijeron que el ídolo quería sangre, y el rey “mandó al punto que a la puerta de la pagoda se cortaran las cabezas de sesenta hombres.” Un cantero portugués, Joao della Ponte, prestado por el gobernador de Goa, construyó el dique, dice Nuniz, y los presos condenados a muerte fueron decapitados en el lugar. Ambos escritores, dice Sewell, describen el mismo estanque.

Nagalapur era una ciudad nueva, construida en dos años, según Paes, y llamada así por la esposa del rey. Paes no nombra a la reina, pero Nuniz la llama Chinnadevi, una cortesana a quien el rey había amado antes de subir al trono.

El crédito por dos templos de Hampi hay que ponerlo en orden. En el templo de Vitthala, la Karnataka Itihasa Academy cuenta veintitrés inscripciones de 1513 a 1564, y dice que Krishnadevaraya donó muchas vajillas de plata y de oro mientras sus dos reinas construían raya gopuras, o torres de acceso reales. Dice también que el bhoga mantapa, un salón de columnas, lo construyó Prolugante Tippa, un comandante de Devaraya II, que reinó de 1422 a 1446.

El templo de Hazara Rama necesita una corrección. En 1900 Sewell escribió que en 1513 el rey “comenzó el templo de Hazara Ramasvami en el palacio.” El Ministerio de Turismo y Karnataka Tourism dicen hoy ambos que se construyó a principios del siglo XV bajo Devaraya II.

El poema en telugu

Reddy abre Raya con el sueño que está detrás del Amuktamalyada, el poema que escribió el rey. En el invierno de 1515, escribe, el ejército del rey acampó junto al Krishna. Aquella noche el rey durmió en un templo de Vishnu, y el dios, como Andhra Mahavishnu, le dijo que había escrito en sánscrito pero que ahora debía componer una epopeya en telugu sobre la boda de la poeta y santa Andal con Ranganatha, una forma de Vishnu, en Srirangam. “Aquel sueño fatídico de 1515 no fue una mera ficción,” escribe Reddy. Penguin publicó su traducción en diciembre de 2010 como The Giver of the Worn Garland.

Ukkalam, al reseñar a Reddy, cita un pasaje que justifica la elección de lengua: el telugu es “único en su especie,” y “entre todas las lenguas regionales, el telugu es la mejor.” Las últimas palabras en telugu, deshabhashalandu Telugu lessa, se han convertido en un lema del orgullo telugu.

El poema contiene además unos ochenta versos sobre el arte de gobernar. Uno, en la traducción de Reddy, dice al rey que “escuche los clamores de los desamparados.” Otro dice que cuando la sequía, la enfermedad y la calamidad obligan a los extranjeros a huir, el rey debe “darles cobijo en tu propio país.” Ukkalam cita el pasaje del poema que imagina al Gajapati disfrazado de vaquero y huyendo hacia los Vindhyas.

1529 o 1530

Tras estas campañas, dice Nuniz, el rey dio el trono a su hijo, de seis años, y lo sirvió como ministro. El niño murió durante ocho meses de fiestas. El rey concluyó que el hijo de Saluva Timma lo había envenenado. Arrestó a Timma, con su hijo y su hermano, y después de que un hijo escapara y fuera recapturado, hizo que les sacaran los ojos. Timma era el ministro que, años antes, había cegado a una cabra en lugar del rey. El rey cayó entonces enfermo “de la misma enfermedad de la que habían muerto todos sus antepasados,” dice Nuniz, con dolores en la ingle. En su testamento nombró a su hermano Achyuta, porque su único otro hijo tenía dieciocho meses.

El año de la muerte está en disputa. Para Sewell es 1530, y el rey tenía entre cuarenta y dos y cuarenta y cinco años. La descripción de Hampi de la UNESCO, tal como la reproduce el CPREEC, da el reinado como de 1509 a 1530. Las fechas de Reddy para el reinado son de 1509 a 1529, y las de Ukkalam, las mismas. Las propias inscripciones fechadas de Sewell lo acotan: la última inscripción del reinado está fechada el viernes 23 de abril de 1529, frente a la gran estatua de Narasimha, y la más temprana de Achyuta, el lunes 15 de agosto de 1530.

Al comienzo del reinado de Achyuta, anota Sewell, se perdieron Mudkal y Raichur, y Firishta, en la traducción que cita Sewell, dice que el Adil Shah las tomó “tras un asedio de tres meses, por capitulación.”

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Fuentes y lecturas adicionales

  1. Robert Sewell, A Forgotten Empire (Vijayanagar): A Contribution to the History of India (1900), with the chronicles of Domingo Paes and Fernao Nuniz in translation, Project Gutenberg
  2. Srinivas Reddy, Raya: Krishnadevaraya of Vijayanagara (Juggernaut, 2020), publisher's sample: prologue, note on sources and chapter 1
  3. Srinivas Reddy, Leadership lessons from South India's greatest king, Krishnadevaraya of Vijayanagara, Scroll.in, 20 April 2020
  4. Revanth Ukkalam, review of Srinivas Reddy's Raya, Scroll.in, 31 May 2020
  5. Penguin India: The Giver of the Worn Garland, Krishnadevaraya's Amuktamalyada, translated by Srinivas Reddy (Penguin Classics, 2010)
  6. CPREEC (Government of India): Group of Monuments at Hampi, reproducing the UNESCO World Heritage description
  7. Incredible India (Ministry of Tourism): Hazara Rama Temple
  8. Karnataka Tourism: Hazara Rama Temple
  9. Karnataka Itihasa Academy: the Vitthala temple at Hampi
  10. History of Odisha: Prataparudradeva, drawing on the standard Odisha histories of Manas Kumar Das, Y. K. Sahu and R. D. Banerjee

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