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El 14 de enero de 1761 los marathas salieron de un campamento famélico en Panipat, y los historiadores siguen sin acordar cuántos murieron
Historia de la India

El 14 de enero de 1761 los marathas salieron de un campamento famélico en Panipat, y los historiadores siguen sin acordar cuántos murieron

Ilustración de tuput

Español

Sadashiv Rao Bhau sacó al ejército maratha de su campamento atrincherado el 14 de enero de 1761 para combatir a Ahmad Shah Abdali y sus aliados indios tras unos dos meses y medio de asedio. El testigo presencial Kashiraj Pandit y los historiadores Jadunath Sarkar, G. S. Sardesai y Stewart Gordon dan cifras distintas de tropas, de muertos y razones distintas de la derrota. Unos diez años después el ejército de Mahadji Shinde volvió a tomar Delhi.

· · 12 min de lectura

La tercera batalla de Panipat se libró el 14 de enero de 1761, a unos 80 kilómetros al norte de Delhi, entre un ejército maratha al mando de Sadashiv Rao Bhau y la coalición de Ahmad Shah Abdali (también llamado Ahmad Shah Durrani), el gobernante de Afganistán. Entre los aliados indios de Abdali estaban los jefes rohillas y Shuja-ud-daula, el nawab de Awadh. Los marathas perdieron, y las estimaciones de cuántos murieron van de unos 40.000 a 100.000 o más, según quién cuente y si se incluye a los seguidores del campamento.

El relato más completo de un testigo presencial está en persa y es de Kashiraj Pandit, un brahmán decaní que fue secretario de Shuja-ud-daula y llevó mensajes entre los dos campamentos. El original se ha perdido, y H. G. Rawlinson editó en 1926 la traducción inglesa de James Browne. Escribió de memoria mucho tiempo después, admite Kashiraj. Jadunath Sarkar, cuyo Fall of the Mughal Empire apareció en 1934, sitúa la redacción 19 años después de la batalla y aun así lo llama la fuente más fiable sobre los combates. Frente a Kashiraj este artículo pone a Sarkar, G. S. Sardesai, T. S. Shejwalkar y Stewart Gordon, nombrando a cada uno donde difieren.

De Lahore al Yamuna, 1758 a 1760

En abril de 1758 una fuerza maratha al mando de Raghunath Rao, hermano del Peshwa, tomó Lahore a Timur Shah, hijo de Abdali. Sardesai registra que los comandantes marathas plantaron entonces su bandera en el fuerte de Attock, sobre el Indo. Sarkar responde que ni un solo soldado maratha cruzó el Chenab, y llama a lo de Attock una fanfarronada ignorante.

A finales de 1759 Abdali volvió a la India (Gordon). A principios de 1760 Dattaji Shinde, el comandante maratha en el norte, murió en un combate con Najib Khan, el jefe rohilla que se había unido a Abdali (Kashiraj). El Peshwa, Balaji Bajirao, respondió enviando al norte con un gran ejército a su primo Sadashiv Rao Bhau. Vishwas Rao, el hijo mayor del Peshwa, fue como comandante en jefe nominal, siguiendo la costumbre maratha, y Kashiraj da su edad como diecisiete años. El ejército partió de Patdur, cerca de Aurangabad, el 14 de marzo de 1760, según el itinerario de Sardesai que imprime Rawlinson, y en agosto había tomado Delhi (Britannica).

Suraj Mal, el gobernante jat de Bharatpur, aconsejó dejar las familias, el equipaje y la artillería pesada del ejército en fuertes jats y librar una guerra de movimiento. Malhar Rao Holkar estuvo de acuerdo, escribe Kashiraj. El Bhau rechazó ambas cosas y siguió adelante.

Por qué Shuja-ud-daula se unió a Abdali

Ambos bandos cortejaron al nawab de Awadh, que tenía el tesoro lleno y un ejército fuerte (Gordon). Al principio pensaba mantenerse al margen y unirse a quien ganara, dice Kashiraj. Luego Najib Khan se reunió con él en el Ganges con tratados escritos y un Corán sellado por Abdali, y le dijo, en la versión de Kashiraj, que el Bhau tenía un odio mortal a los musulmanes.

Otras presiones vienen de Sarkar. Una carta del Bhau proponía dar a Shuja la cancillería imperial, el cargo de wazir, mientras los marathas exigían también Allahabad y Benarés a Awadh. Antes de ir al campamento afgano, Shuja pidió a Abdali un salvoconducto firmado y una túnica de investidura como wazir, y fue recibido allí el 18 de julio de 1760.

Su papel el día de la batalla es discutido. La división de Shuja, de 2000 jinetes, 1000 mosqueteros y 20 cañones, mantuvo su posición y no fue atacada, según Kashiraj, y no se movió cuando el wazir afgano pidió ayuda. Cronistas persas posteriores inflaron el papel de Shuja para halagarlo, dice Sarkar, y señala que Kashiraj estuvo a su lado todo el día.

Después Shuja dio refugio a unos 6000 soldados marathas y 400 oficiales (Sarkar), y Kashiraj dice que los envió bajo custodia a la frontera de las tierras jats. Abdali le negó entonces el cargo de wazir que esperaba, dice Sardesai, y el 7 de marzo de 1761 Shuja partió hacia Lucknow. Tres años más tarde marchó contra la Compañía de las Indias Orientales y perdió en Buxar, en octubre de 1764.

Kunjpura, el río y diez semanas en una trinchera

El 17 de octubre de 1760 el Bhau tomó al asalto Kunjpura, un depósito de suministros afgano en el Yamuna, con la infantería y los cañones de Ibrahim Khan Gardi, un soldado de fortuna cuyos cipayos estaban adiestrados al modo europeo (Kashiraj). Abdali, detenido por un río crecido, encontró un vado en Baghpat. Su ejército empezó a cruzar el 25 de octubre (Sarkar y Britannica coinciden), cortando al Bhau de Delhi. En Panipat el Bhau se atrincheró, y Sarkar fecha la decisión de fortificarse el 4 de noviembre.

Durante dos meses y medio los ejércitos escaramuzaron. Una caravana con dinero de Delhi tropezó de noche con los piquetes afganos el 4 de enero y casi fue aniquilada (Sardesai).

Se intentó la paz. A través de Kashiraj el Bhau pidió a Shuja-ud-daula que mediara, y los demás aliados indios de Abdali estaban dispuestos. Najib Khan lo impidió, diciendo a Abdali que “Los marathas son la espina de Hindustán.” Cuando los aliados presionaron por una batalla decisiva, Abdali respondió, según Kashiraj, que “Las operaciones militares no deben precipitarse.”

Jefes y soldados marathas rodearon la tienda del Bhau la víspera de la batalla, escribe Kashiraj, y dijeron que llevaban dos días sin comer nada. Cada uno tomó una hoja de betel y juró marchar una hora antes del amanecer. Hacia las tres de la madrugada el Bhau envió a Kashiraj una nota: “La copa está ya llena hasta el borde y no admite una gota más.” Sardesai la transmite con la cautela “si hay que creer a Kashiraj.”

La mañana del 14 de enero

Shuja-ud-daula despertó a Abdali con la noticia de que los marathas salían, dice Kashiraj, y Abdali se sentó a caballo fumando un hookah mientras los cañones marathas disparaban su primera salva. Los pesados proyectiles marathas pasaron por encima de las filas afganas y cayeron una milla detrás. Gordon coincide en que la artillería resultó casi inútil.

En la izquierda maratha, los siete batallones de Gardi se lanzaron con bayoneta calada contra los rohillas de Hafiz Rahmat Khan y Dundi Khan. Casi 8000 rohillas murieron o resultaron heridos, según Kashiraj, y seis de los batallones de Gardi quedaron casi destruidos. En el centro, el Bhau y Vishwas Rao cargaron contra la división del wazir afgano Shah Wali Khan y la rompieron, y Kashiraj encontró al wazir a pie, gritando a sus hombres que su país estaba lejos. Los contingentes de Holkar y de Jankoji Shinde, en la derecha maratha, se enfrentaron a Najib Khan y Shah Pasand Khan e hicieron poco hasta el final (Sarkar). El combate empezó hacia las nueve y terminó casi a las tres de la tarde, escribe Sardesai.

Al mediodía Abdali envió a su policía militar para devolver a la línea a los fugitivos, y siete u ocho mil hombres fueron obligados a volver, dice Kashiraj. Unos 10.000 más fueron a apoyar al wazir, que los llevó contra el centro del Bhau hacia la una, mientras Najib y Shah Pasand atacaban los flancos. Incluso el tamaño de esa reserva es discutido. Sardesai da también 10.000, mientras que Gordon y Britannica hablan de unos 5000 jinetes de refresco.

Los relatos difieren sobre cómo murió Vishwas Rao entre las dos y las tres. Kashiraj dice que fue herido y puesto en un elefante, y que su cuerpo, hallado a la mañana siguiente, tenía un sablazo en el cuello y una ligera herida de flecha. Nana Fadnavis, que estaba en el campamento, recordó un cañonazo, en unas memorias que imprime Rawlinson y de las que Sarkar desconfía porque se escribieron unos 30 años después. Una bala de un cañón giratorio montado en camello lo mató, dice Sardesai. El Bhau siguió combatiendo durante media hora más o menos, y entonces, escribe Kashiraj, todo el ejército maratha dio la vuelta y huyó “como por encantamiento.”

La propia carta de Abdali, que imprime Sardesai, dice sin rodeos que el Bhau y Vishwas Rao fueron muertos. Una nota de la edición de Rawlinson sitúa al Bhau bajo un mango negro. Hoy, dice el sitio web del distrito de Panipat, el árbol ha desaparecido y el lugar está marcado por un obelisco de la época británica, descrito como un pilar de ladrillo con una barra de hierro encima dentro de una verja de hierro.

Contar los ejércitos

Kashiraj da las revistas de tropas del 18 y 19 de octubre de 1760. El bando de Abdali tenía 41.800 jinetes y 38.000 de infantería con 70 a 80 cañones, además de irregulares que él cifra en cuatro veces los regulares durrani. Para el Bhau enumera 55.000 jinetes y 15.000 de infantería con 200 cañones, más 15.000 pindaris, caballería ligera irregular.

Sarkar trata esas cifras como aproximadas y resta las pérdidas del asedio. Su cuenta de las unidades realmente en línea el 14 de enero da unos 60.000 en el bando de Abdali y 45.000 en el maratha, y Sardesai da las mismas dos cifras. Shejwalkar cifra a los combatientes marathas en unos 50.000 y llama muy exagerado el multiplicador de Kashiraj para los irregulares afganos. Gordon lee los dos bandos como aproximadamente iguales en efectivos.

Los seguidores del campamento son más difíciles de precisar. Había 500.000 personas de todo tipo en el campamento maratha, informa Kashiraj. Medio lakh (50.000) de combatientes y unas ocho veces esa cifra de no combatientes es el cuadro de Sarkar, mientras que Shejwalkar estima 150.000 no combatientes. Gordon cifra todo el campamento, con el bazar y el personal de apoyo, en 60.000 a 80.000 personas.

Contar los muertos

La cifra del propio Abdali procede de su carta de victoria al rajá Madho Singh de Jaipur, que imprime Sardesai y que atribuye a la versión de Sarkar en la Modern Review de mayo de 1946. En ella Abdali escribió que de 40.000 a 50.000 jinetes e infantes enemigos fueron pasados a cuchillo.

Los historiadores dan cifras más altas. Hasta 50.000 combatientes y no combatientes murieron, dice Gordon, aunque añade que las estimaciones varían mucho. Britannica fija las muertes en 60.000 a 70.000 y dice que los afganos mataron a unos 40.000 marathas después de la batalla. Había treinta y dos montones de cadáveres en el campo, según Kashiraj, Sarkar y Sardesai. Sarkar cuenta de 500 a 1500 en cada uno, unos 28.000 en total, y Sardesai da el mismo total y estima casi 75.000 muertos en conjunto. Más muertos yacían en la zanja y a lo largo de la ruta de huida, no muy lejos de la cifra del campo en el cálculo de Sarkar, y 22.000 prisioneros fueron esclavizados. No menos de 100.000 soldados y seguidores del campamento juntos fueron degollados, escribe Shejwalkar.

Unos 40.000 prisioneros fueron tomados con vida y la mayoría murió, dice Kashiraj, y en la traducción de Sarkar cada soldado durrani se llevó “cien o doscientos” para matarlos. Shejwalkar lo rechaza: si 10.000 durranis lo hubieran hecho, escribe, la cifra habría sido de un millón.

Por qué perdió el Bhau, según quienes lo han estudiado

Kashiraj pinta al Bhau como altivo. Rawlinson advierte de que Kashiraj compartía la opinión de los jefes marathas más viejos, Holkar y Shinde, que veían al Peshwa como un intruso en el norte de la India, y que puede ser injusto con él. Atrincherarse era la estrategia correcta, sostiene Rawlinson, porque el Peshwa había ordenado al Bhau romper las conversaciones con Abdali y había prometido seguirlo con el ejército principal. Su prueba de las órdenes del Peshwa es un relato en maratí, el Kaifiyat de Bhau Saheb.

Sarkar discrepa. Las cartas conservadas no muestran ninguna petición de tropas del Bhau, solo de dinero, concluye, y el segundo matrimonio del Peshwa en Paithan el 27 de diciembre no supuso ninguna diferencia en el norte. Atrincherarse era sensato en teoría, a su juicio, pero dependía de unos suministros que el Bhau no tenía, y la derrota era inevitable dada la disciplina y la táctica de los afganos. Por qué el Bhau esperó dos meses y medio antes de atacar “no puede explicarse de manera satisfactoria”, escribe Sardesai. Los tres, Rawlinson, Sarkar y Sardesai, le reprochan haber llevado a las mujeres y a los seguidores del campamento a Panipat.

Gordon sostiene que los marathas nunca se decidieron por una sola manera de combatir. Comandantes más viejos como Holkar querían la táctica maratha tradicional de caballería ligera móvil, que Rawlinson vincula con las campañas de Shivaji. Los más jóvenes habían visto lo que podía hacer la artillería, y solo Gardi había formado una infantería adiestrada. Nadie había resuelto cómo combinar la carga de caballería maratha con la infantería y los cañones.

La conducta de Holkar también se discute. Malhar Rao Holkar tenía un entendimiento secreto con Najib Khan y huyó una hora antes del final, dejando abierto el flanco de Jankoji Shinde, concluye Sarkar. Llama apócrifa la defensa del propio Holkar, que el Bhau le ordenó escoltar fuera a las mujeres, aunque Rawlinson acepta que el Bhau envió ese aviso. Es difícil creer en una traición al Bhau, dice Shejwalkar, que señala las campañas posteriores de Holkar en Malwa y contra los rajputs.

Lo que se recuperó hacia 1771

El Peshwa murió en Poona el 23 de junio de 1761 (Sarkar). Abdali entró en Delhi el 29 de enero y se fue el 20 de marzo (Sardesai), y Najib Khan gobernó luego la ciudad unos diez años como dictador (Sarkar). El 15 de enero, el día después de Panipat, una fuerza británica al mando del mayor Carnac derrotó al emperador mogol Shah Alam II en el Son, anota Sardesai.

Un desastre que costó a los marathas una generación de dirigentes es como describe Sarkar Panipat. Estallaron rebeliones por todo el territorio maratha, escribe Gordon, aunque añade que la década siguiente fue en conjunto de recuperación de zonas de ingresos y de reconstrucción de la fuerza militar. Mahadji Shinde, que quedó cojo por una herida recibida en la huida (Sarkar), dirigió un ejército que según Gordon derrotó a los jats y a los rohillas y tomó Delhi en 1770. Sardesai fecha la entrada en febrero de 1771 y hace llegar a Shah Alam a Delhi bajo escolta maratha el 6 de enero de 1772. La entrada de Britannica dice que, aunque los marathas recuperaron más tarde cierta autoridad, su dominio había llegado a su fin a efectos prácticos.

Sarkar rechaza la opinión, común entre los autores marathas desde Rajwade, de que Panipat fue pronto deshecha. Los marathas que entraron en Delhi en 1771 y 1772 vinieron como protectores del emperador, escribe, y la posición que habían tenido en 1760 solo la recuperó Mahadji Shinde en 1789.

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Fuentes y lecturas adicionales

  1. Kashiraj Pandit, An Account of the Last Battle of Panipat and of the Events Leading to It, Browne's translation, ed. H. G. Rawlinson (Oxford University Press, 1926), Internet Archive
  2. Jadunath Sarkar, Fall of the Mughal Empire, Vol. II, 1754 to 1771 (1934), Internet Archive
  3. G. S. Sardesai, New History of the Marathas, Vol. II, The Expansion of the Maratha Power, 1707 to 1772 (1948), including Ahmad Shah Abdali's victory letter to Raja Madho Singh, Internet Archive
  4. T. S. Shejwalkar, Panipat: 1761 (Deccan College Monograph Series, Poona, 1946), Internet Archive
  5. Stewart Gordon, The Marathas 1600 to 1818, New Cambridge History of India II.4 (Cambridge University Press, 1993), Internet Archive
  6. Encyclopaedia Britannica: Third Battle of Panipat (1761)
  7. Panipat district administration, Government of Haryana: Obelisk at the site of the Third Battle of Panipat
  8. Panipat district administration, Government of Haryana: Places of interest, Kala Amb and the Panipat Museum

En pantalla y en papel

  • Panipat (2019) , dirigida por Ashutosh Gowariker , Hindi . una dramatización cinematográfica de la campaña del Bhau, para leerla frente a las fuentes citadas arriba

Esta lista es para quienes llegaron buscando la historia detrás de la pantalla. Una dramatización no es una fuente, y tuput no tiene relación con ninguna de estas obras.

Investigado y escrito con ayuda de herramientas de IA, y editado para verificar su exactitud. Se ofrece solo como información general y para el debate, no como asesoramiento profesional. Consulta nuestros criterios editoriales y nuestro aviso legal. ¿Has visto un error? Dínoslo.

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