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Poro combatió a Alejandro en el Hidaspes en 326 a. C. hasta que su ejército quedó deshecho, recibió un reino mayor que el que tenía y seguía siendo su rey cuando los macedonios se negaron a pasar del Beas
Guerras y valor

Poro combatió a Alejandro en el Hidaspes en 326 a. C. hasta que su ejército quedó deshecho, recibió un reino mayor que el que tenía y seguía siendo su rey cuando los macedonios se negaron a pasar del Beas

Ilustración de tuput

Español

Poro, el rey entre el Jhelum y el Chenab, defendió la línea del río contra Alejandro y luchó hasta que cayó la mayor parte de su ejército. Arriano y Plutarco dicen que Alejandro le devolvió después su reino y le añadió territorio, y que el propio ejército de Alejandro se negó más tarde a cruzar el Beas.

· · 9 min de lectura

Poro gobernaba el país entre el Jhelum y el Chenab, y en la primavera de 326 a. C. defendió la orilla oriental del Jhelum contra Alejandro de Macedonia, luchando hasta que la mayor parte de su ejército cayó a su alrededor. Britannica señala que, a diferencia de su vecino Ambhi, el rey de Taxila, Poro resistió. Alejandro ganó la batalla. Arriano y Plutarco dicen ambos que después devolvió a Poro su reino con territorio añadido, y Diodoro dice que restauró el reino. Más tarde, en la misma campaña, los propios soldados de Alejandro se negaron a seguir más allá del Beas, que los escritores griegos llaman Hifasis.

Todos los relatos antiguos que se conservan sobre esto fueron escritos por griegos o romanos, y discrepan en cifras, fechas y títulos. Lo que sigue expone en qué coinciden y señala dónde no.

Un rey entre dos ríos

Britannica sitúa el reino de Poro en la tierra entre el Hidaspes, hoy el Jhelum, y el Acesines, hoy el Chenab. Ninguna fuente india lo nombra, dice Britannica, y los estudiosos han conjeturado que Poro corresponde a Paurava, el gobernante de los Puru, una tribu conocida en esa región desde la época védica. Livius.org añade que el nombre sánscrito del Hidaspes era Vitasta.

Alejandro llegó a la zona por Taxila, cuyo gobernante lo recibió bien (nuestro artículo sobre Takshashila describe esa ciudad). Según Arriano, dejó allí una guarnición y marchó hacia el Jhelum al saber que Poro esperaba en la orilla opuesta con todo su ejército, listo para impedir el cruce o para atacar a los macedonios cuando pasaran.

De dónde vienen los relatos

Arriano nació cerca de finales del siglo I d. C. en Nicomedia, según la nota biográfica de la traducción de E. J. Chinnock de 1884, así que escribió más de cuatro siglos después de la batalla. Su prefacio dice que se fio de Ptolomeo, hijo de Lago, que marchó con Alejandro, y de Aristóbulo, que sirvió en la expedición. Otras versiones proceden de Diodoro en su Biblioteca histórica y de Plutarco, que cita cartas escritas por el propio Alejandro. El relato de la batalla en Britannica añade que se sabe poco de Poro salvo por fuentes griegas.

El río y el cruce nocturno

Poro, según Arriano, apostó guardias en todos los vados y acampó frente al ejército de Alejandro con sus elefantes. El río bajaba crecido por la lluvia del monzón y el deshielo, y Alejandro hizo saber que esperaría al invierno, cuando se pudiera vadear. Mientras tanto movió destacamentos arriba y abajo por la orilla y armó ruido de noche, hasta que Poro dejó de seguir cada alarma.

Después los macedonios se desplazaron unos 150 estadios desde el campamento principal (cifra de Arriano) hasta un promontorio boscoso frente a una isla. Allí se volvieron a armar las barcas que Crátero había cortado en secciones para transportarlas desde el Indo. Tras una noche de lluvia fuerte, al amanecer, la caballería cruzó sobre pieles rellenas de heno y la infantería en barcas. Alejandro desembarcó en lo que resultó ser otra isla, dice Arriano, y tuvo que hallar un vado a través del canal que había más allá, donde el agua pasaba del pecho de los infantes.

Contra esta fuerza Poro envió a su hijo, y los relatos de ese choque difieren. Aristóbulo, según lo recoge Arriano, dijo que el hijo llegó con unos sesenta carros. Ptolomeo, a quien Arriano prefiere, dio 2.000 jinetes y 120 carros, y dijo que cayeron 400 jinetes, entre ellos el hijo. El suelo arcilloso dejó los carros casi inútiles, añade Arriano.

Los elefantes al frente

Poro salió entonces con todo lo que pudo sacar del campamento. Arriano enumera 30.000 de infantería, 4.000 de caballería, 300 carros y 200 elefantes, con unos pocos elefantes dejados atrás para impedir que los hombres de Crátero cruzaran. En terreno firme y arenoso colocó los elefantes al frente, separados cerca de un pletro (100 pies griegos, según una nota de Chinnock), la infantería detrás, en los huecos, la caballería en las alas y los carros delante de la caballería. Diodoro dice que la línea parecía una ciudad, con los elefantes como torres y los soldados como las cortinas de muralla entre ellos.

Las cifras de fuerzas difieren. Diodoro cuenta más de 50.000 de infantería, unos 3.000 de caballería, más de 1.000 carros y 130 elefantes. Britannica estima el ejército en unos 30.000 soldados, y anota que algunas fuentes dicen 50.000.

Alarmado por el centro, dice Arriano, Alejandro cabalgó con su caballería contra el ala izquierda mientras Ceno rodeaba hacia la derecha. La caballería india retrocedió sobre los elefantes, y los elefantes, alcanzados por jabalinas y faltos de conductores, se volvieron contra los suyos. El relato de Diodoro está lleno de macedonios pisoteados o alzados y arrojados por los animales, y también hace que Poro reúna unos cuarenta elefantes aún controlados para una segunda carga. Plutarco, basándose en las cartas de Alejandro, sitúa el final del combate en la hora octava.

Las cifras de bajas están muy distantes entre sí:

  • Arriano da las muertes indias en casi 20.000 de infantería y 3.000 de caballería, y las pérdidas de Alejandro en unos 80 soldados de a pie, 10 arqueros a caballo, 20 jinetes de los Compañeros y unos 200 jinetes más.
  • Diodoro da más de 12.000 indios muertos y más de 9.000 capturados, con 80 elefantes, frente a 280 jinetes macedonios y más de 700 de infantería.
  • Britannica estima 12.000 soldados indios y 80 elefantes perdidos, y unos 1.000 por el lado macedonio.

Trátame como a un rey

Arriano hace que Poro siga en la lucha mientras quedó algún grupo compacto de sus hombres, y que solo se retire tras una herida en el hombro derecho, la única parte que su armadura no cubría. Alejandro envió primero a Taxiles, un viejo enemigo al que Poro estuvo a punto de alcanzar con una jabalina, y luego a Meroes, un viejo amigo. Con sed, Poro bajó de su elefante, bebió y pidió que lo llevaran ante Alejandro. Diodoro lo cuenta de otro modo: Poro se desmaya por la pérdida de sangre, cae y se le da por muerto antes de recobrarse con cuidados.

Su estatura también se cuenta de manera distinta. Arriano lo pone algo por encima de cinco codos y Diodoro en cinco. La mayoría de los historiadores daban cuatro codos y un palmo, dice Plutarco, y una nota al pie de la traducción de Bernadotte Perrin lo convierte en seis pies y tres pulgadas.

Cuando Alejandro le preguntó cómo quería ser tratado, Poro respondió, según Arriano: “¡Trátame, oh Alejandro, como a un rey!”. Plutarco da la respuesta como “Como a un rey”. Alejandro le dio entonces el gobierno de su propio pueblo y le añadió un país mayor que el anterior.

Las concesiones posteriores varían según el autor. Arriano hace que Alejandro le dé la tierra de los glausas, cuyas treinta y siete ciudades se habían rendido, luego le añada el país hasta el Hifasis y por último lo nombre rey de siete naciones con más de 2.000 ciudades. Plutarco dice que Alejandro le dio el título de sátrapa y le añadió un territorio que se decía que contenía quince naciones, 5.000 ciudades de buen tamaño y muchas aldeas. Diodoro hace que Alejandro lo haga simplemente rey del país que había gobernado antes, y Britannica lo describe como un gobernante subordinado de los macedonios.

Otro Poro, un primo, huyó a Gandara en vez de someterse, según Diodoro. Arriano lo llama el malo y hace que Alejandro envíe a Hefestión con un ejército para dar sus tierras al Poro del Hidaspes.

La negativa en el Beas

Desde el Hidaspes Alejandro siguió marchando hacia el este hasta el Beas. Las noticias de un país fértil más allá, con muchos elefantes, le hicieron querer seguir, dice Arriano, pero los soldados no lo siguieron. Ceno habló en nombre del ejército: pocos de los hombres que habían partido seguían con vida, y los que quedaban querían ver su hogar. Durante tres días Alejandro se quedó en su tienda. Luego, según Ptolomeo en Arriano, ofreció un sacrificio para el cruce y obtuvo presagios desfavorables.

Diodoro añade que Alejandro preguntó a Poro por el camino que había por delante. Según el relato, un desierto de doce días llevaba al Ganges, y más allá vivían los tabraesios y los gandáridas, cuyo rey Xandrames tenía 20.000 jinetes, 200.000 de infantería, 2.000 carros y 4.000 elefantes. Poro, dice Diodoro, lo confirmó todo. Britannica nombra el reino más allá del Beas como el imperio Nanda. En los dos relatos griegos fue el ejército el que hizo volver a Alejandro, y este ordenó levantar doce grandes altares para marcar el límite del avance. Arriano añade que entonces unió al dominio de Poro el país hasta el Hifasis.

Cómo terminó el gobierno de Poro

Eudamo, un oficial macedonio, llevó 120 elefantes desde la India a las guerras entre los sucesores de Alejandro, y Diodoro dice que los había obtenido después de la muerte de Alejandro matando a traición al rey Poro. El editor de Loeb señala que no se sabe nada más del ataque. Livius.org sitúa la muerte en 317 a. C. y dice que Eudamo quería los elefantes, mientras que Britannica da un margen de 321 a 315 a. C. Con Poro desaparecido, añade Livius.org, Chandragupta Maurya pudo tomar el valle del Indo. Nuestro artículo sobre él cuenta lo que vino después, incluido su tratado con Seleuco.

Lo que sigue en discusión

El campo de batalla no se ha fijado. Una nota de Chinnock de 1884 identifica Nicea, la ciudad que Alejandro fundó por la victoria, con Mong, y sugiere que Bucéfala, llamada así por su caballo, puede ser Jalalpur. Livius.org sitúa el cruce cerca de la actual ciudad de Jhelum, en el viejo vado del camino que llevaba a la llanura del Ganges, e informa de hallazgos paleohidrológicos según los cuales el río estuvo lejos de Haranpur y Jalalpur hasta el siglo VIII d. C.

Un argumento planteado en los años sesenta por el estudioso indio Buddha Prakash, extraído del Shahnameh persa, sostenía que Poro derrotó a Alejandro. Livius.org dice que no puede aceptarse como erudición seria. Arriano, Diodoro y Plutarco registran todos a Alejandro como el vencedor de la batalla y a Poro como el rey que se mantuvo en su trono.

Una moneda de plata del Museo Británico, con el número 1926,0402.1, está catalogada como el medallón de Poro. Una cara muestra a Alejandro a caballo atacando a dos hombres montados en un elefante. En la otra hay una figura que el museo marca con un signo de interrogación como Alejandro, con un rayo en la mano y coronada por Niké, y el registro da como lugar del hallazgo “de Mesopotamia”. Livius.org lee la moneda como una conmemoración de la victoria macedonia, mientras que un artículo de 1982 que figura en la bibliografía del museo llama a la acuñación un símbolo de concordia y comunidad. A 5 de noviembre de 2026 el museo la lista como expuesta en la Sala 22.

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Fuentes y lecturas adicionales

  1. Britannica: Porus
  2. Britannica: Battle of the Hydaspes
  3. Arrian, The Anabasis of Alexander, translated by E. J. Chinnock (1884), Book V and Book VI, Project Gutenberg
  4. Diodorus Siculus, Library of History, Book 17, chapters 84 to 103 (Loeb Classical Library, 1963), LacusCurtius, University of Chicago
  5. Diodorus Siculus, Library of History, Book 19, chapters 10 to 48 (Loeb Classical Library, 1947), LacusCurtius, University of Chicago
  6. Plutarch, Life of Alexander, chapter 60, translated by Bernadotte Perrin (Loeb Classical Library, 1919), Perseus Digital Library
  7. Livius.org: Porus
  8. Livius.org: Hydaspes (326 BCE)
  9. The British Museum: Porus medallion, museum number 1926,0402.1

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